El lugar donde vivimos influye directamente en nuestra salud. No se trata únicamente de decisiones individuales, sino de cómo son nuestros barrios: la calidad de sus calles y plazas, la presencia de zonas verdes, la facilidad para moverse a pie o convivir con otras personas. La evidencia demuestra que estos factores están estrechamente relacionados con la actividad física, la salud mental o incluso la mortalidad. En este contexto, el urbanismo táctico surge como una herramienta útil para transformar de forma ágil y participativa los entornos urbanos, mediante intervenciones sencillas y de bajo coste, que permiten recuperar espacios para la vida comunitaria y avanzar hacia barrios más saludables, inclusivos y equitativos.
El Consejo de Salud de San Pablo ha iniciado un proyecto utilizando este herramienta del urbanismo táctico. Y empezaron ayer en el barrio a través de una actividad comunitaria que consistió en buscar de forma participativa espacios y lugares del barrio que son positivos para las personas y para su salud, o que podrían ser mejorables de una manera sencilla.

Estos espacios se identificaron con unas fichas diagnósticas en relación con los tres ejes o grandes áreas que plantea el urbanismo táctico: accesibilidad, espacios de encuentro o convivencia y naturaleza en el barrio. Cada eje contó con una ficha propia diagnóstica para trabajar con entidades, instituciones, población del barrio, profesionales…que es lo que tiene de bueno el barrio del Gancho en esa línea, y también que se podría mejorar. La jornada contó con unas mesas participativas y con un espacio lúdico-festivo.






Además de la jornada del 6 de mayo, diferentes entidades están haciendo paseos por el barrio haciendo fotos de sitios que piensan que son positivos o de sitios que serían mejorables de una manera sencilla y planteado posteriormente la propuesta concreta de mejora. Además se pueden subir a un panel las fotos donde se están unificando todas ellas. Así que la propuesta del Consejo de Salud es que en este proyecto se pueda participar en días como la jornada celebrada ayer, o en paseos diversos que se están desarrollando de forma individual o colectiva.


Tras el verano, está prevista a primeros de octubre una jornada con personal técnico del Ayuntamiento de Zaragoza de diferentes áreas como Urbanismo, Zaragoza Vivienda o Medioambiente donde se pondrá en común este proceso participativo para conocer todas las propuestas hechas .


Proyectos como éste ponen en relevancia el papel del Consejo de Salud de Zona, como espacio de encuentro entre ciudadanía, entidades y profesionales y espacio para facilitar la participación en la búsqueda de la mejora de la salud de las personas. Este órgano impulsa una mirada centrada en los Activos para la Salud, que combina la identificación de problemas junto con el reconocimiento de las fortalezas del barrio, promoviendo la participación, la cohesión social y la coproducción de salud desde la comunidad.
El Consejo de Salud además de canalizar la participación en materia de salud, lidera procesos comunitarios ya que son distintas entidades, instituciones o asociaciones quienes lo conforman, y propone intervenciones concretas, como este ejemplo de la aplicación de herramientas de urbanismo táctico para mejorar el entorno. Su papel resulta clave para situar la salud en el centro de la regeneración urbana, promoviendo cambios que no solo transformen el espacio físico, sino que refuercen el capital social, la dignidad del barrio y contribuyan a reducir las desigualdades en salud.
Seguimos.

